
Porque de vez en cuando es necesario respirar. He abierto bien los pulmones y he inspirado durante un fin de semana. Aire fresco para renovarse por dentro. Nada más que eso: dejarse invadir por el aire. Y el domingo por la noche, espiré. Me vacié por completo. Ahora estoy nuevo. Se fueron los malos pensamientos que anidaban en el lóbulo inferior de mi pulmón derecho (algo comprensible porque está muy cerca del hígado, y la bilis es contagiosa). Ya no siguen allí los temores ni el escarnio. Una renovación completa.
Qué bien que aún nos queda respirar.

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